miércoles, 18 de abril de 2012

Escritos entre la lluvia

Sentada bajo un árbol, mis cabellos vuelan.
Sentada bajo un árbol, las hojas danzan.
Tras las marrones ramas y las verdes hojas puedo ver las nubes grises.
Las gotas de lluvia caen. Mas no me mojan, el árbol me resguarda entre sus brazos.
Entre las hojas no traspasa la lluvia, pero los débiles rayos de Sol logran llegar a mis ojos que se ciegan con su resplandor.
Si alzo la vista hacia lo más alto veo los pájaros protegidos y si observo detenidamente las verdes hojas de lo más alto de la copa se vuelven amarillas ante el Sol, creando así un bello paisaje.
Pasan horas mientras escribo y alguna gota que resbaló entre hoja y hoja ha acabado salpicando en mi papel, sin embargo no ha borrado su tinta.
Pasan varias horas más y el Sol dominante comienza a apoderarse de su cielo, echando de su camino a las grises nubes de tormenta.
El viento se ha levantado. He tenido que recoger mi cabellos en un moño ya que molestaba mi paz.
Varios de mis escritos salieron volando en dirección al Sol, buscando su libertad. Tuve que agarrarlos y privarles de ella.
El Sol ya ha comenzado a  esconderse entre las briznas de hierba del prado.
Yo he terminado, así como el día, mi primer relato entre la lluvia y el claro, resguardad en un pequeño árbol.

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