En un camino repleto de piedras y bajo un cielo cubierto de estrellas, tropezaré con cada piedra y observaré cuán lejos llegaron las estrellas.
Ya no me quedaré durmiendo en la cama o sentada en el sofá. Quiero algo más. Quiero sentir la vida.
Quiero morir sin arrepentimientos.
No puedo cambiar todo lo que he vivido. No puedo desandar el camino recorrido. Solo me queda mirar hacia delante, respirar hondo... y seguir andando.
Todos los amigos que dejé en el camino... Todas esas personas que se quedaron atrás... Sé que no las recuperaré. Mas no voy a lamentarme de ello. Ya lo hice en su debido momento. No tengo por qué soportar tal sufrimiento de nuevo.
Amores... tuve miles. Fueron una piedra que me hizo caer, sufrir y sentir la soledad. En ese momento me quedé atrás, sin poder avanzar, sin poder volver atrás. Sin embargo... me levanté, les encaré y les dije adiós. Mis amigos me adelantaron en el camino. Mas me esperaron, me tendieron la mano y me regalaron su sonrisa una vez más.
Veo las colinas desde este bosque, parece como si no las alcanzara nunca. Muchas veces me paro en seco y creo no poder seguir. Esos momentos no podrán desaparecer como una nube que se disuelve con el viento, pero... sé que no estoy sola. Sé que hay personas que estarán a mi lado. ¿Por qué lo sé? Porque me conocen a la perfección y no se han ido de mi lado. Me aceptan tal y como soy.
Sé que tropezaré mil y una veces. Pero lo que no me mate, me hará más fuerte.
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