miércoles, 29 de febrero de 2012

Un lugar del hospital.

Un hospital es un lugar de muerte y enfermedades. A nadie le gusta estar en un lugar así. Recuerdo cuando crucé el pasillo de los que se encontraban recién operados. Esas escenas habrían traumatizado a cualquier pequeño niño. Tubos incrustados en las bocas de muchos. Agujas introducidas en las venas, que estaban conectadas a tubos transparentes por los que podías ver la roja sangre. Ancianos con demasiada edad y jóvenes muy niños.
Un hospital aunque esté pintado de blanco, se puede ver en lo invisible la negrura melancólica.
Aún no he dicho mucho. Hay un lugar muy apartado en la mayoría de los hospitales, que es un lugar especialmente guardado para los pacientes con... enfermedades terminales. Solo estuve allí una vez y me sirvió para ver a la mismísima muerte. Puedes encontrar desde bebés hasta ancianos que no parecen vivos. Es un lugar especialmente espeluznante y siniestro. Un lugar en el que el ambiente es puro hielo negro, que deprime a toda persona que entra. Recuerdo aquella vez que crucé aquel pasillo la alegre risa de aquel infante. Era una risa que daba vida a la misma muerte.
El hielo solo se derrite con fuego y la depresión solo desparece con una alegre risa.

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