sábado, 3 de marzo de 2012

Preciada y efímera infancia.

Ojalá pudiera volver a ser aquella pequeña e inocente niña. Pero no puedo. La vida es injusta, nos hace crecer contra nuestra voluntad. Ahora ya solo me quedan los recuerdos...
Recuerdo cuando nuestra única preocupación era con quién jugábamos al día siguiente.
Recuerdo cuando los profesores eran buenos con nosotros y no nos veían como a delincuentes.
Recuerdo que solo quería ser la amiga de aquel chico y nada más.
Recuerdo cuando mamá me vestía y me preparaba el delicioso desayuno por las mañanas.
Recuerdo cuando no me pasaba horas enteras enganchada al móvil o al ordenador y prefería jugar con en Señor Osito Feliz.
Recuerdo que me reía a carcajadas con mis amigos cuando hacíamos que era un avión.
Recuerdo cuando todos me veían como a una persona inocente que no intentaba hacer daño a nadie.
Recuerdo cuando papá me contaba historias por la noche y me daba con el plato en las narices cuando se terminaba la historia.
Ahora todo eso lo he perdido, lo único que me quedan son los recuerdos de aquella preciada y efímera infancia. Aunque, siempre hay que saber aprovechar cada momento de la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario