sábado, 3 de marzo de 2012

Preciosas tormentas

Recuerdo aquel día de verano en Polonia, sentada en la parcela de mi casa junto a mi prima y a su pequeño hijo. Un cielo veraniego se alzaba por un lado sobre nuestras cabezas. Mientras, más allá de las copas de árboles, rayos y relámpagos rugían tras las nubes grises. La tormenta engullía al azul cielo. Las hambrientas nubes grises se tragaban al pacífico cielo.
Recuerdo aquella noche, sola, intentando dormirme en mi cama. La Luna llena era la reina de esa noche. La tormenta rugía furiosa. Los truenos tronaban y los rayos rompían en cielo oscuro con su luz. Pasé la noche espectante ante tal guerra. Las nubes intentaban ocultar a la Luna que brillaba, pero no lo conseguían.
Ese día de verano mereció la pena contemplar el cielo.

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