No sé qué escribir, ni qué pintar, ni
que pensar… Estoy perdida.
¿Qué hago? ¿Lloro? ¿Río? ¿Me enfado con
el mundo por no saber cómo solucionarme? “Solucionar”.
Después de todo, cada uno de nosotros,
somos un pequeño problemas sin resolver. Sin embargo, aunque el problema no sea
grave, lo complicamos. Lo mezclamos con una tacita de sentimientos, con 500
gramos de circunstancias y una cucharada de lágrimas. Y, pensando que esto no
es suficiente, añadimos un vaso de los problemas de otros.
Entonces vemos nuestro pequeño pastel
terminado y se nos ocurre comerlo frente al televisor, en el canal de noticias,
donde sabemos que no hay nada bueno. Es en ese momento cuando el pastelito va
tomando forma, va alimentándose de nuestras penas, de nuestras dudas, de todo
lo malo que pasa por nuestra mente; y solo de lo malo. Decidimos apagar la
televisión, coger los cascos y taponar todas las salidas de emergencia de
nuestra mente.
Es entonces cuando nuestras pequeñas
alegrías comienzan a morir.
Es entonces cuando ese pequeño problemas
se apodera de todo.
Es entonces cuando damos el primer
bocado a ese pastelito…
…Y todos sabemos lo que pasa a
continuación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario