Por mucho que
corramos, sin importar a donde, no podrás huir de esto. Me tienes tatuada en tu
piel. Pero no en esa que cualquiera puede ver, no, yo estoy más dentro. En tu
supuesto corazón. Me llevas tatuada en la piel de tu corazón. Vayas a donde
vayas, estaré ahí. Para ti, en todo momento.
Estoy tan atrapada
como tú. Siempre pendiente, esperando a...A lo que sea, a que te equivoques y
me llames a mí en vez de a otra, a que necesites a alguien y yo sea la última
opción, a que me busques con la mirada entre toda la gente, a que grites mi
nombre y-
Ya sabemos lo que
viene ahora, gritarás mi nombre y yo-tonta de mí- responderé. Y todo lo que
había pasado entre nosotros desaparecerá. Todo ese dolor, ese odio que había
nacido, se morirá en una mirada.
Y entonces me
perdonarás, te perdonaré y volverá a reescribirse esta historia.
Y es que entonces,
en ese entonces, nada importará. Ni lo que yo hice, ni lo que tú me
hiciste.
¿Por qué?
Porque
yo habré cambiado, y tú conmigo. O al revés. Y habremos entendido que nos
necesitamos más que todo el dolor que nos hayamos hecho
No hay comentarios:
Publicar un comentario